Otra posible situación se habría producido en el caso en el que el perro se acercase a hacer otra cosa que estuviese relacionada con la mirada que dirigió su dueño al piso de arriba y las palabras que utilizó, puesto que estas palabras no han sido inculcadas al Bobtail en un proceso de adiestramiento. Si, por ejemplo, al lado de la escalera, está la cuna, y como es otra de las cosas que le solemos decir, es posible que el perro se vaya hacia la cuna en lugar de hacia la escalera (esto dependerá de otros factores, como la hora del día o algún suceso relacionado que indique al perro que es la hora de ir a la cuna o subir la escalera). Al dirigirse a la cuna, lo hará con una enorme atención en espera de una desaprobación o de una confirmación de que es eso lo que queremos, si en ese momento se le repite, "No cariño, hacia arriba" en cualquier tono cariñoso pero no efusivo, el perro interpreta que esa no es la opción correcta pero no interpreta que vaya muy desencaminado, por lo que cambiará su objetivo por la opción más parecida que se le ocurra. En este caso lo normal sería que subiese al piso de arriba, con la misma inquietud, esperando algo como "eso es, cariño", o "espera arriba". Palabras que por supuesto no entiende, pero que le confirman la actitud tomada. No debemos olvidar que en todos estos casos, existe la posibilidad de que la repetición de esas situaciones haga que a pesar de no ser rigurosos en el adiestramiento, nuestro Bobtail, vaya entendiendo infinidad de expresiones que en muchos casos nos sorprenderán. Este tipo de adiestramiento basado en los refuerzos positivos, es completamente efectivo con el Bobtail, que se trata de un perro con una enorme "intuición" y una capacidad y actitud de anticipación sorprendentes. No será necesario, en la mayoría de las situaciones, mostrar a un Bobtail cómo se hace algo, solo hay que darle la oportunidad de que lo haga por sí mismo, y luego premiarle por ello. Otra de las características del carácter de un Bobtail, es su gran empatía. Se trata de un animal con una enorme capacidad para sentir lo que sienten sus amos, lo que le da una prodigiosa capacidad de consolar, de acompañar, de comprender desde el punto de vista emocional. Es verdaderamente difícil ver en un Bobtail, la típica escena de un perro haciendo "monerías" fuera de tono o queriendo provocar a su dueño con juegos más o menos brutos con el fin de animarle.