El mundo del cómic ha dado lugar a los grandes heroes mundiales. Desde los clásicos heroes americanos hasta los mutantes más temibles nos han regalado muchas horas de entretenimiento leyendo sus aventuras.
Las primeras historias de superhéroes contenían esquemas narrativos muy parecidos a los de las más recientes tiras de aventuras[cita requerida],: Historia entre la realidad y la ficción, en forma de serie continua, basada en un protagonista carismático con doble identidad, máscara/disfraz o complementos. Bien visto, lo único que añadieron algunos superhéroes fueron los superpoderes, pero desde el punto de vista industrial acabarían revolucionando el mercado.


Los superhéroes son una creación norteamericana que empezó a idearse allá por los años 20, pero sin embargo, fue Supermán el que en el año 1938 abrió el camino para este mundo del cómic. A partir de ahí fueron todos apareciendo siempre con la idea común de ayudar al mundo y colaborar y luchar por el bien, aunque en muchas épocas estuviera muy politizado, como en el caso de las aventuras del Capitán América.
Pero si Supermán, Batman, la Antorcha Humana o Namor fueron los primeros héroes, la verdadera edad de Oro para el mundo del cómic llegó en los años 60. En aquella época aparecieron Los 4 Fantásticos, Hulk, y Spiderman entre otros muchos. Stan Lee y Jack Kirby fueron los dos grandes que se merecen la mención especial de aparecer con letras de oro en la historia del cómic, porque de sus lápices surgieron los mejores superhéroes y las mejores aventuras…

Uno de los méritos de Stan Lee es la humanización de los personajes, así como el hecho de convertir en héroes a personas con problemas. Spiderman es un joven del que abusan sus compañeros de clase, en parte porque es empollón. Dare Devil es ciego, Thor, cuando es humano, es cojo, Iron Man es un enfermo del corazón... Los X-Men en sus orígenes está formada por jóvenes marginados. En cierta medida, este universo de superhéroes es un reflejo de los cambios profundos que comenzaba a vivir EEUU con las luchas por los derechos civiles".

Las relaciones de tipo humano entre los superhéroes pasaron a ser más importantes, pudiendo haber enfrentamientos, o por lo menos retos, entre los buenos, como sucede entre la Antorcha humana y Spider-man. También hay que destacar que estos superhéroes procuran no matar cuando actúan y que sus motivaciones son principios de justicia abstractos, no venganzas personales.

Además, los superhéroes han sido objeto de innumerables adaptaciones cinematográficas y televisivas, facilitadas últimamente por la mejora de los efectos especiales debida a la tecnología digital. Podemos destacar películas clásicas como "Superman" (1978), de Richard Donner, "Batman" (1989) y "Batman Returns" (1992), ambas de Tim Burton. El éxito de películas como Blade (1998), X-Men o Spiderman (2002) han motivado la aparición de una multitud de proyectos cinematográficos y televisivos protagonizados por superhéroes tan dispares como Daredevil, Catwoman, Hellboy o Hulk.