No pidas a Dios que guíe tus pasos,
si no estás dispuesto a mover los pies”.
Cuando pedimos ayuda, recibimos inspiración.
Muchas veces la dejamos pasar,
no actuamos en consecuencia,
racionalizamos lo que nos llega,
tratando de entender porque.
Cuestionamos a la divinidad.
No queremos hacer la parte que nos toca.
Queremos que las cosas sucedan a nuestra manera.
Y la vida no funciona así.
Cuando recibas una inspiración
Sólo síguela, confía, ponte en movimiento.