• LAS LUCIERNAGAS

Las luciérnagas son bastante famosas por su capacidad para producir luz – a lo que se conoce comobioluminiscencia. Y este proceso se conoce bastante bien, salvo por un aspecto clave. Justo lo que hace falta para poder utilizarlo para distintos usos humanos, como pueden ser estudios de medicamentos, de calidad de aguas o incluso para iluminar calles de manera eficiente y poco contaminante.

 

El secreto, guardado hasta la publicación de un artículo en la revista Physical Review Letters, es cómo llega el oxígeno hasta donde se necesita para producir luz. Pero para poder explicar esto, hay que saber cómo funciona la bioluminiscencia.

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Para que las luciérnagas – coleópteros de la familia Lampyridae – produzcan luz, necesitan dos cosas. Lo primero una proteína llamada luciferina, y por otro lado la enzima luciferasa. La enzima oxida a la proteína, y este proceso es el que desprende luz.

Como es lógico, para que la luciferina se oxide hace falta oxígeno. El problema es que la bioluminiscencia se da en un órgano muy complejo que se aloja en el abdomen. La estructura de la linterna – que es como se llama el órgano – es parecido a un árbol: comienza con la forma de vasos gruesos, que se van ramificando en otros cada vez más finos, hasta que se llega al lugar donde ocurre la reacción.